Domingo, 17 Diciembre 2017

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Alberto Díaz: el genio de la superación

Alberto Díaz: el genio de la superación

<<<<Tres valores distinguen su camino al éxito, el esfuerzo, la humildad y la constancia. Un hombre de raíces falconianas con una visión futurista y de proyección internacional  

El querer hacer sentir bien al cliente, sonreír  y ser constante le han permitido ser exitoso. Nadie se imaginaría que desde muy pequeño vendía las lechosas grandes y bien jugosas que cultivaban en el árbol de su casa. Un comerciante nato que sus experiencias lo han llevado a liderar desde hace 23 años una de las corporaciones más reconocida de la región orientada al sector de la industria petrolera y de la construcción.

El protagonista de la edición 19 de Héroes Caquetíos, Alberto Díaz se caracteriza por ser progresista, trabajador, justo, constante, visionario, alegre, un hombre que no tolera las injusticias.

Desde sus primeros años lo movió su deseo de superación para ayudar a sus padres, José Díaz mecánico de oficio y Modestia de Díaz, ama de casa, nativos de la Sierra de Falcón, una familia humilde de clase media baja. A la par de sus estudios, ya trabajaba desde los 16 años, ambos turnos, en la mañana como mensajero en la Tipografía Comercial donde ganaba 10 bolívares diarios y como mesonero en el turno nocturno en el restaurante El Cujicito, más los 30 bolívares de propina, para aquel entonces, con ese dinero se podía comprar un carro al mes, ambos locales estaban ubicados en el sector Cujicana de Punto Fijo.

Quién pensaría que ese muchacho activo hoy es el Presidente del grupo de empresas Hafran conformado por Taller Comercio, Hafran Servicios Múltiples, Transporte Ceballos, Multicleaning Company, Inversora Rialca, Consorcio Hacor, Hafran Caribe, Hafran Curazao y Hafran Chile.

Alberto Díaz un hombre carismático, correcto al hablar, certero en su discurso ha sido probado por los retos de la vida, en 20 años transformó la limpiadora de oficinas a una prestigiosa y sólida corporación internacional que es en la actualidad. Él es el protagonista de la edición 19 de Héroes Caquetíos “Yo represento lo que soy, 53 años de edad, jugador de baloncesto y dominó. “Uno debe aprender a quererse a sí mismo, para poder querer a los demás”.

Nació en Punto Fijo, profesional de la ingeniería mecánica, con postgrado de LUZ en Gerencia de Empresas, mención Finanzas, Máster en la Universidad de Miami, conferencista y hombre de negocios.

Para este negociador innato, siempre la suspicacia de querer más y de producir, ha estado de su lado. A los 18 años ya había trabajado en varios lugares como repartidor, mesonero, electricista y albañil, había ahorrado y adquirido su primer carro un Ford Cortina año 65.

Cursó sus estudios universitarios en Maracaibo, en ingeniería mecánica y se vinculó a movimientos estudiantiles de izquierda, se graduó en cuatro años y medio. “No creo en la suerte, creo en la providencia divina. Avancé rápido porque a los mejores estudiantes le daban la oportunidad de adelantar las materias”.

Considerado un estudiante premium, un día Pdvsa llegó en busca de nuevos talentos a la universidad, quedó seleccionado. Sin embargo, el destino le tenía preparado un reto aún mayor. Se abren las puertas de la contratista Rivaco Fochi donde comenzó ganando 4500 bolívares mensuales y llegó a ocupar el cargo de Presidente.

Para él, trabajar en Pdvsa era una emoción, la primera industria del país, la segunda industria a nivel mundial, era el sueño de un ingeniero. Pero Alberto Díaz no aceptó el cargo porque le ofrecieron 5500Bs mensuales y el pidió 6000Bs.

Su rechazo precisamente, estaba determinado por los valores sembrados por los Jesuitas, “Ser constante en tus ideas, no claudicar por tu necesidad, sino tus principios son los que te mantienen”.

“Lo único constante de la vida es el cambio”. A partir de allí asume grandes responsabilidades en otros estados del país, “comencé a ver el mundo completamente diferente, y a trabajar muy duro, me manejé en la compañía como pez en el agua, con tan sólo un año de graduado, subí muy rápidamente a los puestos de dirección”.

Alberto de noble corazón  

Creo en el amor fielmente, el amor existe, así como existe Dios”. “Tu pareja debe hacerte reír, debes sentirte a gusto, que te guste lo que te haga sentir, que el sentido del humor prevalezca en esa pareja”, esa son parte de las palabras que Alberto Díaz comparte con su hija, Cielo.

“Me casé un poquito tarde, nueve años de novios, mi primera novia y primer amor, es Josefina. Cuando me casé tenía apartamentos en casi toda Venezuela. Tenía muchas responsabilidades, si algo no estoy a favor, es el poco tiempo que puedes compartir con tu familia. Es difícil equilibrar, es la mayor dificultad al ser exitoso”.

Alberto había consolidado su amor y su hogar, sin embargo, una prueba tocó su vida. “En un accidente de tránsito mi esposa iba con su chófer y una prima, y salió expelida del carro, y lamentablemente quedó cuadripléjica. Ahí comenzó una gran odisea para salvar su vida, inicialmente en Carabobo, luego en Caracas y posteriormente en Estados Unidos donde fue intervenida quirúrgicamente”.

“Me fui a Estados Unidos con Josefina y dejamos a mi hija Cielo, de escasos meses con mi Mamá, la niña al nacer tenía el cordón umbilical enredado en su cuello, y era de piel morenita.  Cuando regresé al año. Le pregunto a mi Mamá quién es esa bebé tan hermosa que tienes en los brazos, completamente rubia y blanquita, ella me contestó, es tu hija Cielo”.

“Dios es muy grande, Dios sabe lo que hace, él sabía lo que le ocurriría a Josefina y conmigo podía sobrevivir, por eso sucedió así. Mis valores salieron a relucir en ese momento, esto me forjó lo que soy, por eso me siento a gusto con mi familia”, expresó.

Hafran: de limpiadora a corporación

“Yo nunca quise tener una contratista, yo estaba seguro de lo que podía lograr en la compañía Rivaco Fochi, yo quería hacerle ganar dinero a su dueño. Pero hubo un momento que yo era una piedra en el zapato para un grupo de italianos que eran directivos”.

El mismo día que renuncié a Rivaco me conseguí a un amigo Rigoberto Morales, y le dije “si quieres hacemos una empresa y nos asociamos, y él me dijo vamos a comprarle una empresa en  Coro que la están vendiendo baratísima, y le pregunto cómo se llama la empresa, me contestó, Hafran”.

“Así tomé a Hafran, me hicieron un traspaso y no puse ni un bolívar.  Hafran era una limpiadora, que tenía problemas operacionales y financieros, rememoró Alberto Díaz sobre ese momento crucial de su vida. Por eso hablo de la providencia Divina, “cuando te esfuerzas para obtener algo, lo obtendrás, no es fácil, nadie dijo que era fácil”.

Es así como contrata a Alerit Lugo, una ingeniero Summa Cum Laude, quien actualmente ocupa el cargo de Gerente General, es la máxima autoridad de Venezuela del grupo Hafran. Y la primera instrucción que le dio fue “quiero que me ayudes a llevar a esta empresa a ser una Chicago Bridge & Iron Company, una trasnacional americana exitosa y brillante. Y no le vamos a regalar nada a nadie para crecer”.

Principios Jesuitas e italianos

“Crecí viendo el mundo completamente diferente a cómo lo veían todos mis amigos, yo no jugaba metras ni trompo, sino siempre estaba conversando y aprendiendo de gente mayor. Desde los cinco años fui monaguillo en la iglesia Padre Nuestro de Cujicana.

Precisamente su formación y valores los obtuvo de los padres Jesuitas. “El valor de la honestidad y el trabajo los arraigué en mi corazón. El Padre Roberto Pérez Guerrero, con su ejemplo le brindó valores muy tangibles como haber renunciado a su herencia de miles de dólares al hacerse sacerdote, siendo de una familia muy adinerada”.

Para Alberto Díaz su segunda formación determinante fue la de los italianos “Si logras visualizar lo sobrenatural, cuando eso ocurre, no te sorprenderás. Por eso tal vez pienso diferente, ellos me enseñaron que existe el profesionalismo, ser profesional es la manera de crecer, no que tú tengas un amigo, no que te den nada, tú con tus logros lo puedes hacer, a mí nadie me ha regalado nada, Dios solamente”.

“Me considero una persona con principios básicos que son los que te amoldan la vida y tus vas aprendiendo y con esa base tú la vas formando. Quiero más, nunca he dejado de querer más, aunque nunca he buscado el dinero”.

Conferencista y profesor universitario, dos experiencias enriquecedoras para Alberto Díaz, estar en contacto con la juventud y el desarrollo. Esta necesidad de brindar conocimientos a través de la formación universitaria nace porque “los jóvenes son apáticos a querer crecer, y si alguien no pone un granito de arena no va a cambiar”.

“Una empresa que no innove está destinada a la muerte. Yo creo en los pensamientos nuevos, creo en los jóvenes, creo en las estrategias, es la única manera de salir adelante”.

En esta plataforma, Alberto Díaz nuestro Héroe Caquetío ha podido darles un mensaje claro y contundente “Nosotros tenemos que marcar la diferencia. Mis apreciados jóvenes sé que lo que estamos transitando los venezolanos, es un pesar, pero la apatía y el desánimo son parte de sus días cotidianos, trató por todos los medios de apartarlos de eso. Me seguiré esforzando lo necesario para motivarlos a soñar, no pierdan la fe y aprehendan a creer en ustedes mismos”.

“Nunca renuncies a tu sueño, y si algún día lo pierdes, tienes que buscar la manera, la necesidad de volver a encontrarlo, debes trabajar intensamente, con constancia y sin descansar hasta lograr recuperarlo, al final nunca sabes lo que te depara la vida”,  manifestó Alberto Díaz, quien asegura vivir su futuro forjado desde que era un joven soñador.

Redacción: Mayra Mendoza

@Mayra13262

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