Lunes, 18 Diciembre 2017

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Autoridad en Casa ¿La ejerce?

Autoridad en Casa ¿La ejerce?

Algo bien debatido hoy en día en la sociedad, en la política, en las escuelas y en las familias es la tenencia y la aplicación de la autoridad. Frente a escenarios de anarquía, indiferencia, rebeldía, cuando las cosas no se hacen bien, cabe la pregunta ¿dónde está la autoridad? ¿Quién la tiene y quién la ejerce? Porque son éstos dos escenarios diversos.

Sin duda alguna en la familia la autoridad delegada está sobre los padres (aunque en muchos casos la ejerzan los hijos). No es extraño hoy en día ver hijos que toman decisiones por los padres y que pasean la autoridad en casa conforme les convenga, pero para que esto suceda debe primero haber un padre o una madre (y en muchos casos ambas figuras) que se hayan desprendido de su autoridad. ¿Es usted uno de esos?

La palabra griega que se traduce de autoridad en el español es exousia. Esta palabra proviene del verbo exestin que quiere decir ser capaz de hacer algo y tener el derecho de hacer algo, quiere decir que la autoridad le delega a usted capacidades y derechos para hacer cosas.

Hoy muchas familias se destruyen, muchos jóvenes se pierden, muchos hogares caminan sin dirección porque no se está entendido de la autoridad que los padres tenemos en casa para frenar o acelerar decisiones, para establecer límites, para instalar hábitos e incluso para desarraigar vicios y fortalezas mentales que afecten o impacten negativamente la dinámica del hogar. Es importante tomar decisiones correctas todos los días y esto implica ejercitar nuestra autoridad como padres en casa.

La relación padres-hijos no es una relación de iguales, es jerarquizada, porque se supone en los padres una sabiduría, un sentido común y una experiencia que el hijo no ha alcanzado aún. Por eso no trate de presentarse a su hijo o hija como un igual, tiene usted una posición que lo diferencia de él o ella.

Por ejemplo, los niños tienen una gran capacidad para aprender datos y conocimientos, pero no tienen sentido común para afrontar muchas situaciones de la vida diaria, es allí donde entra la autoridad de los padres para dirigir, corregir o movilizar conductas e incluso la misma libertad del niño.

Por ejemplo, frente a la negativa del niño de bañarse, hacer las tareas, llegar a un sitio y comportarse inadecuadamente la autoridad del padre o la madre juega un papel fundamental para la corrección.

Hay incluso padres que delegan en los maestros y las escuelas la autoridad que en casa no se es capaz de ejercer y adjudican a este espacio la conducta de sus hijos frente a diversas circunstancias. Revisemos algunos principios para ejercer nuestra autoridad en casa. La consejera de familias Marilis Calles explica: ” todos queremos una familia feliz, pero no todos quieren pagar el precio de lo que cuesta esto”, comentó.

Para la líder espiritual, la suma de compromiso y autoridad repercute en una familia exitosa. “un hogar donde existe orden, más respeto, más bienestar es un lugar donde hay autoridad (…) Es importante tener una cabeza que es quien tiene la visión de la familia y puede girar instrucciones a todo el cuerpo que son los hijos”, acotó.

1.- Tenemos que ejercitarla diariamente, lo que no se práctica se pierde. Tome decisiones diarias que fomenten en su hijo la madurez, el respeto por otros, los límites. Ser permisivo puede ser un enemigo para el ejercicio de su autoridad.

2.- En el otro extremo, aléjese del autoritarismo, que finalmente no es autoridad sino un modo relacional inútil por imponerse, muchas veces de forma injusta (gritos, ofensas).  No hay autoridad sin respeto a la integridad, sin sinceridad. Nunca en el miedo y en la imposición.

3.- Para tener autoridad es preciso tener prestigio y reputación y esto va relacionado al reconocimiento de su hijo de habilidades o cualidades en usted como ser humano, como padre o madre y en otros roles.

Su forma de ser en casa, en el trabajo y de tratar a otros (vecinos, familiares, amigos) generará un prestigio y una reputación positiva frente a sus hijos que le ayudará en el ejercicio de la autoridad.

4.- No intente suplantar ni opacar la autoridad de su esposa/esposo frente a sus hijos ni desautorice instrucciones que hayan sido giradas, a menos que lo hayan conversado previamente. No se trata de una competencia por ver si papá o mamá tienen más autoridad, se trata de acordar y negociar los principios que se implantarán en casa y que los hijos deberán respetar y cumplir.

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