EDITORIAL | El 2019 fue para guapos y vivos de oficio

Hoy se culmina el 2019, para muchos no un buen año, producto de conflictos de intereses que arroparon lo que perfilaba ser el reencuentro de la bonanza, producto de nuestras mayores riquezas, pero sin penas ni gloria, solo apostando a un 2020, se despide este polémico intervalo, misericordioso solo para unos pocos que ayer no tenían nada y hoy ostentas grandes riquezas, asimismo el ciudadano de a pie, brega y batalla a diario confiando en la Venezuela potencia donde todos cabemos.

Atrasos, trifulcas, inconformidades, faltas de respeto, complacencias, absurdas medidas en lo financiero y judicial, así como una reinante anarquía, resumen un año donde tomados de la mano, pudimos mantener el buen desempeño de un proceso revolucionario ya casi consagrado, pero que por algunos actores y falta de bolas, dejaron avanzar y casi poner en jaque mate la economía de una nación bendecida con altos potenciales de desarrollo.

No hay duda para reconocer al menos los buenos deseos, del constitucional presidente Nicolás Maduro Moros, pero dicen en mi Paraguaná queen política no existen amores sinceros ni odios eternos”, por ende muchas de sus directrices son engavetadas y en unos tantos casos, no se acatan a cabalidad, producto del amiguismo, quienes no siendo bases sólidas del proceso, juegan para atrás o para beneficios propios y el pueblo lleva la mayor parte de la insensible inoperancia del resto de los niveles de gobierno y sus actuantes. Se suma la otra cúpula o extremo, liderado por puros bates quebrados de una rancia oposición sin fundamentos ni criterios de gobernanza. Esos a quienes se les ha perdonado, hipotecar, ceder, vender y traspasar activos de la nación en la frente de quienes llevan las riendas de la normativa vigente de una bolivariana nación.

La solución a una salida de la eventual crisis en Venezuela, es sentados en la mesa o mesita, pero con verdadera posición y querencia de esta noble patria que tanto nos ha brindado. Atrás deben quedar erradas medidas de ambos polos de poder y refrescamiento de los poderes públicos, siempre enmarcados en la constitución y las leyes, así como moderar el tono de los interlocutores, de quienes no se tiene la mayor confianza en mediaciones de conflictos. El país merece llevar sus riendas de la mano de sangre joven y sueños viejos, con principios éticos y morales de transcendencia, pues a la larga, los políticos según principio, deberían ser ejemplos de sociedad.

Inevitablemente producto del bloqueo perpetrado por factores de la extrema derecha internacional, la nación pudo sobrellevar los embates de una guerra avisada, proporcionando quizás no en su máximo nivel, pero si en ponderadas acciones, lo relacionado al tema de alimentación y salud a los venezolanos y venezolanas, también a quienes de otras latitudes nos visitan o hacen vida, pero que recíprocamente no lo hacen con nuestros coterráneos que han tenido que emigrar a países que ayer fueron acobijadas por nosotros como nación.

Todo se muestra complejo pero esperanzador en un venidero 2020, la innovación en una criptomoneda como unidad de cuenta anclada en los peculios de la nación, comienzan a generar confianza, jugadas de ofensiva y contraofensivas se evidencian por doquier, pero que sin control y seguimiento seguirán siendo unas medidas más que se perderán en el tiempo y el espacio. Los gobernantes deben salir de sus despachos a sancionar con el látigo de la ley a los bandidos e inescrupulosos actores materiales de esta debacle, irse hasta las mínimas ramificaciones en contextos de afinidad o no con sectores institucionalistas que apoyan tantas marramuncias, lo contrario sería estar influenciados por esas malsanas teorías en contra del pueblo. Más tarde que nunca reinará la paz y la estabilidad financiera de una Venezuela potencia.

Conflictos de poderes o un poder en conflicto con los demás, está por definirse los primeros cinco días del año 2020, con la escogencia de la nueva directiva de la Asamblea Nacional, única instancia legislativa consagrada en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.

Entre los nombres que figuran a optar el cargo directivo figuran German Ferrer (esposo de la ex fiscal Luisa Ortega), Henry Raños Allup (dinosaurio de la política), el actual presidente del ente Juan Guaidó (apoyado internacionalmente pero con mucho repudio en Venezuela, supuestamente por flojo) y por la baranda, hablando en términos hípicos, se viene el derrotado de oficio Henrique Capriles Radonski, en esta oportunidad con su pupilo Luis Eduardo Parra Rivero, diputado por el estado Yaracuy y quien pudiera ser el virtual escogido por no menos de 80 votos entre opositores y oficialistas, dando un batacazo para el periodo de sesiones del año 2020.

Ya adentrándome al estado Falcón, en relación a otras regiones, se evidencia tranquilidad, esfuerzo de los propios, nuevas estrategias de mercados y tendencias en gestión gubernamental, amén de la severa crisis del agua. Periodísticamente hablando también es cierto que se rehace el nuevo sistema hídrico en los tiempos más difíciles de la historia, hemos palpado los esfuerzos del joven gobernante Víctor José Clark Boscán, sin embargo viene manifestando desde su equipo de trabajo los avances en dicho tema, pero en temas de infraestructura, gas doméstico y otros servicios, notamos mejoras que deben reforzarse en el primer semestre del año por iniciar. OJO PELAO con dar riendas sueltas a espaldas suyas de otras actividades con grandes capitales, donde nuestra región es vulnerable por la gran cantidad de kilómetros de costas para prácticas malsanas. Caiga quien caiga, debe mantenerse a raya lo que muchos presumen y que en veces no necesita anteojos por estar a la vista.

En nombre del equipo de profesionales, técnicos, reporteros y gráficos, así como la parte administrativa de LA VOZ DE FALCÓN, damos votos por un próspero año 2020, cargado de bendiciones en unión familiar y que la encarnación de Dios nos enseñe el gran valor de la comprensión. Feliz año Falcón, Venezuela y el Mundo.

Lcdo. Jean C. Goitía M,

Pdte – Editor