Martes, 21 Noviembre 2017

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En los calabozos de Poliplaza hubo un respiro

En los calabozos de Poliplaza hubo un respiro

La huelga que duró tres días en los calabozos de Poliplaza (entre el 4 y 6 de septiembre) hizo que las autoridades de esa policía del estado Miranda realizaran un operativo integral de atención directa a los 166 detenidos (hombres y mujeres) que aún permanecen en las cuatro celdas dispuestas en la sede.

La jornada médica, judicial y de aseo, producto de las negociaciones, hizo que los reclusos fuesen atendidos por representantes del Ministerio Público y Derechos Fundamentales, Unamujer y Defensa Pública.

La gran problemática de los calabozos es el hacinamiento y el retardo procesal, situación que se repite en todas las dependencias policiales del país.

Ejemplo de ello, es que al menos 10 sujetos que ya están condenados por delitos cometidos, aún no han sido llevados desde Poliplaza a los penales por falta de cupos.

BATALLA POR LA SALUD

En los tres calabozos masculinos  el hacinamiento es notable. Espacios que fueron construidos para albergar entre 20 y 40 personas, actualmente albergan a 154. El de adolescentes tiene a 17 jovencitos en tránsito. Uno del grupo cumplió la mayoría y fue cambiado a la celda de al lado.

“Cuando cumplí la mayoría me cambiaron al otro calabozo, ahí estoy con más compañeros. De verdad yo lo que quiero es que me trasladen a un penal, porque aquí no se puede vivir”, dijo el joven que lleva un año detenido por robo.

Cuando salió del recinto a recibir atención médica y judicial, sintió que “por fin había respirado aire puro” después de mucho tiempo.

Y es que convive con 83 hombres en un espacio pequeño, donde las sábanas sirven de hamacas y son guindadas entre el techo y los barrotes de la puerta. Es como una especie de sauna donde la contaminación hace de las suyas. No hay baño, solo una letrina con agua de vez en cuando.

Todos los detenidos tienen afecciones en la piel. Unos más que otros exhiben erupción y heridas por escabiosis.

Durante la jornada les dieron cremas antimicóticas y les revisaron la dentadura.

“Gracias a la alcaldía de Plaza y a la Dirección de Salud los detenidos recibieron medicamentos para distintas afecciones”, dijo la jefe de los calabozos, Lisbeth Pantoja.

Agradeció a todos los entes que acompañaron la jornada de atención integral, pues manifestó que hay mucho por hacer para mejorar la atención.

Y esto lo explicó, porque el domingo 10 de septiembre falleció una de las mujeres detenidas en el calabozo.

“A esa privada la teníamos desde noviembre del año 2015 cuando la trajo la Guardia Nacional en calidad de depósito. Ella se descompensó y murió. Nos esforzamos para tratar de salvarla, pero en todo ese tiempo solo una vez la visitaron. Así como ella, tenemos otros seis detenidos en estado de desnutrición que tienen una atención especial”, dijo la funcionaria.

Los detenidos aprovecharon la jornada para pedir traslados.

“Ojalá haya respuesta, y que nos saquen de aquí. Te aseguro que tú entras un día y no aguantas ni media hora ese mundo. Sin agua, sin comida, sin aire. Mejor no digo más”, detalló un detenido.

EN DETALLE

  • La jornada se realizó el 11 de septiembre y duró ocho horas.
  • Los detenidos fueron sacados de las celdas para cortarles el cabello y limpiar los espacios.
  • 45 cupos fueron aprobados por las autoridades del Ministerio de Interior y Justicia para los traslados oficiales.
  • 20 funcionarios resguardaron los espacios donde realizaban el operativo.
  • Todos los detenidos expusieron su causa ante las autoridades judiciales.
EU

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