Sábado, 16 Diciembre 2017

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En Noviembre la deuda se vino abajo

En Noviembre la deuda se vino abajo

Durante años el mercado había vaticinado un evento de default para Venezuela, pero por mucho tiempo este estuvo lejos de concretarse hasta que llegó el mes de noviembre y dos palabras que pocos deseaban escuchar “refinanciamiento y reestructuración”.

Noviembre comenzaba como un reto, pero solo bastaron dos palabras para originar caos

El penúltimo mes de 2017 inició como un reto para la nación, pues se debía afrontar la primera amortización del PDVSA2017-8,5% y adicionalmente los cupones atrasados de octubre, pero ante unos inversionistas expectantes solo bastaron dos palabras para desatar el caos “refinanciamiento y reestructuración”.

Después de que el pasado 2/11 el Presidente de la Venezuela, Nicolás Maduro, anunció que se iniciaría una refinanciación y reestructuración de la deuda externa, la oleada de ventas de títulos venezolanos no se hizo esperar conduciéndolos a su peor caída diaria de la última década. De esta forma el 3/11 se vieron desplomes de hasta un 37,45% para los bonos soberanos y 31,48% en los títulos de PDVSA.

El anuncio del presidente no solo desencadenó la preocupación de los inversionistas sino también la del mercado, pues un alto nivel de deuda en adicción a una caída de la producción de petróleo y las sanciones económicas de Estados Unidos son un coctel peligroso que  ha generado problemas para afrontar el servicio de deuda.

Asimismo, el mes pasado termino con un descenso promedio de 40,85% para los bonos soberanos y un 38,44% para los instrumentos de PDVSA, siendo que los VENZ2020 y VENZ2018-13,625% lideraron las perdidas con retrocesos de 48,44% y 47,17% respectivamente.

Los compromisos atrasados: son una historia que se repite. En noviembre se tenía programado la cancelación de 14 instrumentos de PDVSA y la República por un total de $2.641,2 millones, siendo que 7 de estos correspondían a cupones atrasados del mes de octubre por un monto de $750,8 millones, mientras que los otros $1.890,4 millones aludían a la amortización del PDVSA2017-8,5% ($1.121,3 millones) y a los cupones estipulados originalmente en el cronograma de pagos.

Ante los desembolsos del mes, PDVSA junto a la República recurrieron a la misma estrategia vista en octubre al dejar caer los cupones de noviembre en sus respectivos periodos de gracia, dando así prioridad a los ya atrasados del mes de octubre. Estrategia la cual ha reflejado dos cosas: las complicaciones logísticas que sufre la petrolera y la nación para hacer llegar los pagos a los tenedores de bonos, y el ajustado flujo de caja que disponen estos dos actores.

Si bien se recurrió a los periodos de gracia (otra vez), el pago de los cupones atrasados solo ha originado problemas, dado que las transferencias de una parte de estos no ha llegado a tiempo, mientras que en otros se desconoce su situación actual. Asimismo, está falta de puntualidad y los problemas de caja fueron factores que detonaron las rebajas en la calificación crediticia de Venezuela y PDVSA por parte de las agencia calificadoras Fitch Ratings y Standars & Poors.

Por su parte, la Asociación Internacional de Swaps y Derivados (ISDA) determinó el mes pasado que Venezuela y PDVSA incurrieron en un incumplimiento de pagos pues los fondos de los cupones atrasados no habían llegado a tiempo a los acreedores de bonos.

Reunión con tenedores

La primera reunión entre los tenedores y el gobierno fue un evento de mucha expectativa con un desenlace pobre, dado que los acreedores solo se llevaron a casa el discurso propagandístico el cual ha utilizado el gobierno en los últimos años, siendo que lo único rescatable fue la voluntad y disposición que expresó el ejecutivo para honrar sus compromisos externos.

La paciencia  tiene un límite

Si bien, los acreedores han soportado el discurso propagandístico del gobierno y los pagos fuera de las fechas estipuladas, estos tienen un límite con el que no se puede jugar. Pero, ¿Qué opciones hay? Existen al menos dos opciones: una es que los tenedores no vayan a la corte por los pagos de cupón atrasados, dado que iniciar una batalla legal contra Venezuela duraría años, además de conllevar un costo que podría acabar con las ganancias que se esperan obtener. La segunda opción sería que los acreedores comenzaran a reunirse para valorar sus opciones de cara a los anuncios del gobierno venezolano.

La segunda opción, nada deseable para PDVSA y la República, ya está en marcha puesto que grandes tenedores institucionales como Pacific Investment Management Co, T. Rowe Price Group Inc, Amundi Pioneer, Ashmore Group Plc, AllianceBernstein Holding LP, Fidelity Investments, BlackRock Inc, Goldman Sachs Group Inc y HSBC Holdings Plc se encuentran en una primera etapa de reuniones con los abogados para discutir qué hacer con los bonos venezolanos que poseen.

Los pagos de 2017 aun no terminan y peor aún, los desembolsos de diciembre se han inflad. Por ultimo cabe destacar que el cronograma de pagos correspondiente al mes de diciembre ha aumentado, dado que los cupones programados originalmente para noviembre han entrado en sus respectivos periodos de gracia.

Con una nueva fecha límite para cancelar los compromisos atrasados y suponiendo que estos se honren efectivamente en diciembre, los pagos que se deberían realizar en el mes alcanzan los $1.011,64 millones. De este monto, $769,14 millones corresponderían a 7 cupones atrasados (5 de Petróleos de Venezuela y 2 soberanos) y $242,5 millones a los desembolsos estipulados originalmente en el servicio de deuda, específicamente los VENZ2018-7% ($35 millones), VENZ2020-6% ($45 millones) y VENZ20236-6,50% ($162,5 millones).

El Universal

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