Domingo, 25 Febrero 2018

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ESPECIAL| Las Leyendas del Crimen en Falcón (III ENTREGA)

ESPECIAL| Las Leyendas del Crimen en Falcón (III ENTREGA)
Ilustración: Jesús Revilla/

Las carreteras nacionales se han convertido en las minas donde grupos estructurados sacan su oro. En Falcón, varias son las arterias donde se concentran estas organizaciones para la comisión de delitos, entre ellas la Coro-Punto Fijo, llegando a convertirse en dolores de cabeza para las autoridades preventivas, quienes concentraron a parte de sus mejores hombres en el perímetro, siendo la misión erradicarlos y devolver la tranquilidad a los transeúntes.

El modus operandi llegó a variar en ocasiones, sin embargo, el propósito era siempre el mismo: lograr la detención del objetivo y ejecutar el atraco; lanzar piedras, encerronas con dos vehículos, disparar contra las unidades, hasta llegar a los famosos “miguelitos” (objetos fabricados de metal con puntas filosas o clavos), fueron algunos de los métodos empleados por los criminales.

-TOPOGRAFÍA PROPICIA-

De los 92 kilómetros que separan a la capital del estado de la ciudad de Punto Fijo, 14 eran los que hacían parar los pelos de punta, y son los que corresponden a la recta mortal entre Tacuato y Santa Ana, zona donde, en mayo de este año, Freddy Refunjol, representante del Sindicato Único de Trabajadores del Transporte del estado Falcón, indicó al diario regional Nuevo Día, que unos cinco asaltos semanales al transporte público llegaron a ser contabilizados.

Pequeñas milicias han intentado tomar el mando hamponíl en la zona, pero el Gobierno regional les ha truncado sus planes, sólo una logró organizarse y con un gran poder de fuego, representó un contrapeso para las fuerzas regulares y por unos dos años llegaron a construir un “duro” emporio, tanto humano como financiero, que los llevó a operar con facilidad, incluso a hacerse polivalentes ante diversos escenarios que se plantearon, desde asaltos a transportes ejecutivos, de mercancía y familiares, hasta homicidios y secuestros residenciales, por lo que eliminar esta estructura no era tan sencillo.

Tal fue el caso del Grupo Estructurado de Delincuencia Organizada liderada por “el Sapo”, red que tuvo notoriedad entre 2014 y mediados de 2017, cuando ascendieron los casos de asaltos en la autopista.

Docenas de causas aperturadas, donde el veneno de “el Sapo” y sus crías se coló, reposaban en los despachos de los órganos competentes, entre ellos Policarirubana, Polifalcón, la División de Vehículos y División de Robo del Cicpc-Punto Fijo y Desur N° 13.

La detención de uno de los integrantes no los diezmaba, por el contrario pareciera que los fortalecía; paralela a una aprehensión resurgía un nuevo ocupante, y así sucesivamente; las directrices cada vez eran más radicales, ahora la instrucción era: aplastar al sapo.

El 26 de diciembre de 2016 Dennys Rafael Morillo, de 29 años, alias “el Sapo”, cayó abatido en enfrentamiento con Polifalcón en El Cayude. Nueve prontuarios: 3 por robo de vehículo, 4 por robo y lesiones, y 2 por hurto, que eran cometidos en la carretera Coro-Punto Fijo, brillaban en su status judicial, aunado a al menos 10 averiguaciones iniciadas sólo por el Cicpc-Punto Fijo, tres por robo de vehículos, dos por robo de viviendas y cinco por asalto a vehículos de carga pesada.

-REY MUERTO, REY PUESTO-

La muerte de “el Sapo” fue como un trofeo para los funcionarios de seguridad, así como motivo de celebración para unos y de tristeza para otros; pero a rey muerto, rey puesto; su muerte, para ese entonces no liberó a la Coro-Punto Fijo del terror y menos del crimen organizado. El venenoso, que fue considerado el delincuente más buscado de esa troncal, dejó un pequeño ejército de seguidores dispuestos a preservar su “legado”.

Especialistas en materia de seguridad refieren que los relevos, en cuanto al liderazgo, siempre están tentativos, pues estas son  estructuras creadas a largo plazo, quienes internamente planifican e intentan garantizar su supremacía; con la muerte del cerebro y la detención de muchos de sus secuaces, para ese entonces, seguían activos unos 13 integrantes, lo que no descartaba aun que pudieran continuar la carrera que inició su líder.

Más de 30 hombres armó Dennys Rafael Morillo, entre ellos a sus tres lugartenientes, conocidos como “el Niño”, “el Bryan” y “el Grillo”, quienes serían sus sucesores de llegarles sus momentos… y les llegó a cada uno.

Las labores de inteligencia se intensificaron; la piratería entre Tacuato y Santa Ana seguía azotando, llegando, a principio de 2017 a obligar a transportistas a tomar decisiones, entre ellas no transitar por dicha carretera en horarios nocturnos; la vida de los conductores estaba cambiando y todo gracias a la imperante delincuencia.

-ABATIDO HEREDERO TRAS HEREDERO-

La persecución y asedio policial era necesario; continuaban las capturas del séquito de “el Niño” -nuevo comandante-, pero la banda seguía en pie; hasta el 20 de junio cuando Juan José Sánchez Chávez, fue dado de baja.

Sánchez Chávez, “el Niño”, murió en fuego cruzado con Policarirubana; presentaba antecedentes penales, entre ellos por el homicidio de Pedro Colina, hecho suscitado el 25-08-16 en la parroquia Santa Ana, además de asaltos a busetas, asaltos a mano armada, robo de viviendas, en otros.

Por orden de jerarquía, ahora el testigo le fue entregado a “el Bryan”; éste amplió aún más las modalidades y ahora no sólo era el robo a vehículos en la carretera, ni a habitantes en sus residencias, ahora eran arrebatones, robo a locales, robo a transeúntes, es decir, la misión era robar en toda la extensión de lo que significaba obtener ganancias, sin dejar a un lado la génesis de la organización: la piratería en la Coro-Punto Fijo y el homicidio.

Pero el liderato sólo le duró dos meses y medio; Brian Gabriel Mora Marín, de 22 años de edad, fue ultimado el 08 de septiembre por Policarirubana; entre tantos delitos en los que estaba como investigado destacó su también supuesta participación en el asesinato del vocero del consejo comunal del sector La Sabana, Pedro Javier Colina, hecho en el que fueron capturados por la misma Policía Municipal tres de los suyos, apodado “el Mocho”, “Socoleco” y “Chicano”.

Con la muerte de los tres más duros de la banda, le habría llegado el turno de mandar a “el Grillo”; de este individuo muy poco se deja correr en el mundo reporteril, el cerco que lo protegería era reducido, por lo que no se sabe si fragmentó el GEDO, o por el contrario puso punto final a la famosa supremacía, pero lo que sí dan fe los organismos policiales es que las incidencias delictivas mermaron, no en su totalidad, pero sí en un importante porcentaje.

EN UNA PRÓXIMA ENTREGA… Organizaciones delictivas como las plasmadas en las tres primeras entregas han sido células que mantuvieron el empoderamiento en el territorio falconiano durante años, siendo paulatinamente desmontadas por los cuerpos de seguridad, causando la fragmentación de muchas, dando paso a nuevos liderazgos, pero con menor capacidad operativa y de mando.

Actualmente, a juicio de los expertos, en Falcón operan GEDOs que laboran bajo perfil, siendo sus fuertes el tener entre sus hombres a algunos de los que integran la lista de los Más Buscados y, aún más preocupante, hombres con uniformes; ejemplo de ellos son las bandas de “el Osquita” y “Jean Fran”, que luchan por ganar el poder en Miranda, Federación y Colina.

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