Domingo, 17 Diciembre 2017

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Gisela Bracho: La Alfarera Divina

Gisela Bracho: La Alfarera Divina
Foto: Cortesía/ Gisela: " Agarren lo que Dios tiene para ustedes (...) déjense amar y transformar por Dios".

“Me bañaba más con lágrimas que con el agua de la ducha” así describe Gisela Revilla de Bracho la transformación de su corazón tras la muerte intempestiva de su esposo. Ella es la protagonista de nuestra edición número de 17 de Héroes Caquetíos, gente que inspira.

Ella es una mujer brillante, serena, aguerrida, optimista, valiente, inspiradora, una líder en expansión, segura y con un don poderoso, la palabra.

Al mes de la muerte de su compañero de vida,  Gisela entró en la rutina diaria, llegó a su casa y se dio cuenta que él no la esperaba en la cocina, que no tenía con quien compartir su desayuno. Ella se derribó, su humanidad afloró y se vio rescrebajada.

Durante cinco días estuvo en una depresión profunda, no se arregló, no salió, no se peinó, no habló con nadie, en este momento le cuestionó a Dios el por qué se había llevado a su esposo Alcides Bracho, quien mostró un amor sobrenatural para ella.

Sus más profundos sentimientos estaban siendo influenciados por la depresión, la tristeza y el luto. Sin embargo, Gisela una mujer de fe, venció la depresión. Para eso debió renunciar al espíritu de tristeza, dolor, luto, depresión y soledad.

 

El Renacer de Gisela

gisela1A pesar de haber sido criada en un hogar cristiano, Gisela fue transformada por el amor de Dios, cuando entró en su corazón un mensaje “Nacida para vencer y redimida de la maldición”.

Esta palabra le destapó los sentidos en un instante, “lo recibí con hambre y con desesperación de Dios, había escuchado ese mensaje quinientas veces tal vez, pero estaba ciega.  No había sido revelado el espíritu. La vida de Dios se manifestó en mí y me revivió”.

De esta manera, se apropió de ese mensaje en su vida y dijo “yo no nací para ser esclava de egoísmo y de celos, yo nací para cumplir el propósito de Dios”.

A partir de allí cambió su carácter, su manera de pensar y su lenguaje. “Le comencé a pedir cosas a Dios, le dije: quiero ser excepcional como tú”.

En su transformación se enfrentó a su “yo” para parecerse a Dios. “Yo renuncié a mí, a lo que yo era, tuve que aprender a vivir de Dios para poder hablar como él”.

“Era una mujer de baja estima que por todo estaba demandado que me quisieran, me amaran y me tomarán en cuenta, a ser una mujer para aprender. Dejé de ser la mujer egocéntrica para ser la mujer transformada”.

Esta experiencia le permitió a Gisela formarse, para ella poder enseñarle a otras mujeres “ahora estoy en capacidad de hablarles de la verdad para que sean libres”.

 

Mujeres con propósito

 

Su obra encomendada ha sido formar el carácter de Cristo en la mujer, a través de la Fundación  “Mujeres de valor” dirigido a la sanidad interior y a la liberación de la mujer, es por ello que amoldado con sus manos, tal cual alfarera, ha enrumbado a la vida a un sinnúmero de mujeres.

“Les enseño a ser unas mujeres valiosas, Dios las hizo con propósito, Dios les dignificó su valor. Cuando lo encuentras a él, encuentras el valor de la vida, es un valor que no se jubila”.

“Algunas mujeres se valen de su cuerpo, de su intelecto, sin embargo, siguen siendo mujeres vacías. ¿De qué les sirve tu belleza sino encuentran la verdad?, siempre van a andar buscando operarse, que las reconozcan, las amen, buscando en el sexo un amor real, por eso tantas mujeres insatisfechas, que no pueden disfrutar su rol de madre, andan con uno y con otro, en un estado total de inconformidad”.

Sobre esto, reflexiona Gisela Bracho, “eso sucede cuando la mujer desconoce su valor intrínseco. Agarren lo que Dios tiene para ustedes, renuévense en el espíritu, déjense amar y transformar por Dios, que es el único que las dignifica”.

Una vez más eleva su voz para decirles “No se conformen con lo que son, ni con lo que tienen. Agarren lo que Dios tiene para ustedes, renuévense en espíritu, déjense transformar y amar por Dios que es el único que dignifica. Jesús fue el primero que dio valor a la mujer.

 

Sus hijos su prolongación  

gisela3“A Luis Alberto, Carlos David, y Carlos Luis, a ellos les hemos dejado herencia de principios, valores y verdades. Ellos son la prolongación del propósito de Dios y del crecimiento de una herencia”. Refiere además  “a mis hijos se los he entregado a Dios y les he enseñado lo que Dios dice, oró para que la misma verdad que me fue revelada, se revele a ellos para que caminen en libertad y vayan en busca de su propósito”.

El potencial obtenido por la gracia de Dios le ha permitido ser influencia para otros, que puedan decir “yo quiero levantarme como ella”.

Gisela sometió su vida a un proceso de transformación profundo “renuncié a mí y le pedí a Dios que me enseñara a ser una mujer virtuosa, para poderle enseñar a las mujeres que sean libres y se dejen amar por Dios”.

Uno de sus secretos del éxito de Gisela Bracho ha sido “unirme a otros que hayan alcanzado más que yo, para aprender y crecer más a través de sus consejos, vivencias y revelaciones”. Con la entereza que define a esta mujer manifiesta sin tapujos “Mi mayor logro, es saber que soy líder. Los problemas me han hecho una leona, una guerrera”.

 

Las pruebas tocaron su puerta

 

A sus 63 años Gisela Bracho proclama con poder “Yo nací para vencer”. En su vida, Gisela también tocó fondo y ha sido sometida a pruebas, una de estas batallas la relata así “de repente un virus afectó varios de mis órganos internos. Lo que comenzó como una simple gripe, terminó paralizando mis riñones. Mis pulmones se llenaron de líquido, provocando un edema pulmonar agudo, mi corazón también fue afectado, así como mi aparato digestivo e hígado. Era algo fuera de serie e inusual, los médicos no encontraban una explicación posible”. Este episodio lo define como un privilegio divino de ser probada.

“Si tan sólo buscáramos conocer a Dios, su mente, su sentir, su corazón, si entendiéramos y camináramos en su verdad, no tendríamos conflictos o los resolveríamos por una misma vía”, expresa la protagonista de nuestra edición de Héroes Caquetíos.

Gisela se define como una buscadora de la verdad, por eso su lucha es que las personas encuentren el verdadero valor de la vida “Cuando tu encuentras a Dios, encuentras el verdadero valor de la vida”.

Sus mejores momentos los disfruta en adoración a Dios exaltando su poder, su amor, su palabra, amándolo. Es un estilo de vida combinado: adoración y guerra. “Mi mayor anhelo es que su gloria y poder se manifiesten en su pueblo”.

 

Por Mayra Mendoza

@Mayra13262

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