HISTORIA Y TRADICIÓN | Los Locos y Locainas de La Vela de Coro

Según el relato bíblico, y de acuerdo con el evangelio de Mateo, la matanza de los niños menores de dos años nacidos en Belén (Judea), fue ordenada por el rey Herodes I “El Grande” con el fin de deshacerse del niño Jesús.

La historia regional falconiana indica que en 1930 nació esta colorida tradición, la “Fiesta de los Locos de la Vela”, en la que a través de comparsas, disfraces y alegorías se conmemora a los miles de niños masacrados aquel día.

Por años esta tradicional conmemoración se ha mantenido vigente en el pueblo veleño, el cual espera ansioso la llegada del 28 de diciembre para mostrar la cara más brillante de la época decembrina en el estado Falcón, Venezuela y el mundo. Las calles del municipio Colina, específicamente el parque Generalísimo Francisco de Miranda, se viste de colores y de personas enmascaradas, que bailan al ritmo de tambores.

La fiesta de Los Locos de La Vela es una réplica de una celebración original que existía en el país en la época de la colonia, cuando, cada Día de los Inocentes, los amos les concedían a los esclavos el permiso para parrandear y adueñarse de las calles y plazas en sus poblados. La tradición en el puerto de La Vela recuerda aquellos tiempos cuando salían grupos numerosos de personas que se disfrazaban con vestidos y trajes harapientos y la cara cubierta con trapos viejos, llamados mamarrachos, que se hacían acompañar por ritmos musicales. Cuentan que, en aquellos tiempos, Los Locos tenían permiso para adueñarse de chivos, marranos, gallinas y pollos, así como de algunas especias que consiguieran a su paso, para después convertirlos en el ágape de la gran celebración.

LOS TRES PERSONAJES: La Mojiganga, El Correo y, por supuesto, Los Locos

La Mojiganga

Desde las 7:00 de la noche del 27 de diciembre, un hombre vestido de negro, llamado en el pueblo “La Mojiganga”, recorre La Vela de Coro. Entrega ‘un correo’, comunicado en el que advierte que los locos andarán sueltos y quien lo recibe sabe que a su casa llegará uno de ellos “a descansar”  al siguiente día.

A partir de esa hora, los locos andarán sueltos. Así va advirtiendo, de casa en casa. Todos  en La Vela de Coro van recibiendo el mensaje que luego es ratificado por las autoridades locales.

Ellas también se rinden ante el juego y declaran, proclama de por medio, que la población queda oficialmente en manos de Los Locos y Locainas.

 “La Mojiganga” con su burrito Infaltable, es un personaje de la cultura popular falconiana caracterizado por una persona vestida de negro con máscara y sombrero de copa, que va por las calles del pueblo en compañía de un burro. Para los falconianos, su presencia desata alegrías por la proximidad de la celebración de Locos y Locainas. “La Mojiganga” va por las calles “bailando e intentando que mujeres monten sobre el burro”.

El Correo

Sale en su bicicleta a tempranas horas de la mañana del 28 para anunciar que está cerca la gran fiesta de color y ritmo, que es antecedida por una misa.

Con el sonido del primer cohetazo la algarabía se enciende y la fiesta inicia. La madrugada no detiene el festejo, más bien alienta a quienes estarán en las comparsas para acercarse al Paseo Francisco de Miranda, de donde saldrán en colorido recorrido al día siguiente.

Los Locos

Coro y su Vela desbordan alegría. La cordura no existe. Los ciudadanos, conocedores de la broma, asumen que todos han quedado en mano, simbólicamente, de  centenares de niños, hombres y mujeres disfrazados y enmascarados. Cada traje resalta. Quienes lo lucen buscan que al final de la jornada, sea proclamado como el mejor loco de la festividad.

La celebración es presidida por “el jefe de los locos”, quien asume simbólicamente el control del pueblo. Ese jefe luce un disfraz extravagante y hace bromas y chistes. Parte del atuendo, lo conforma una caja de cartón, que contiene dentro una imagen del Niño Jesús.

Esta fiesta tiene eco en otras localidades falconianas, desde donde se suman con disfraces:  Puerto Cumarebo, Tocópero, Moruy, Santa Ana, Buena Vista y Pueblo Nuevo.

En 2013, la gobernadora de entonces, Stella Lugo, elevó la propuesta de que está reconocida fiesta se considerara Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad y en 2014 se creó la Casa Museo de los Locos de la Vela, en la que reposan emblemáticos trajes de la festividad, a fin de darle continuidad por muchos años más a la tradición decembrina.

>> Fotos cortesía