Miércoles, 24 Enero 2018

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¡Niños que muerden! Póngale la lupa al asunto…

¡Niños que muerden! Póngale la lupa al asunto…
Explica la psicóloga que por lo general los niños pueden desarrollar esta conducta desde el 1er año de edad

Familiarizarse con cualquier circunstancia puede hacer que usted como papá o mamá pierda el interés o el valor por atenderla de forma oportuna y generar que se agudice a un punto donde el impacto sea mayor para el núcleo familiar, pero especialmente para su hijo (a).

Que un niño muerda puede ocurrir por diferentes factores, la observación y la atención que como padre o madre pongas sobre esta circunstancia te ayudará a conseguir sus causas y también a atenderla de forma oportuna.

Aunque es un comportamiento común no quiere decir que sea normal reporta la especialista en atención de conductas de niños @Danielairaola, partiendo de esta premisa el reconocimiento de la conducta como no apropiada o incorrecta te hará intervenir de forma audaz y con esto ayudar a que esto no afecte el desarrollo de tu hijo.

Explica la psicóloga que por lo general los niños pueden desarrollar esta conducta desde el 1er año de edad, sobre todo frente a situaciones de enojo, molestia o frustración.

Cuando la conducta es recurrente podría considerarse la instalación de un hábito de agresividad que podría traer problemas al desarrollo psicosocial del niño o niña.

La escuela o la casa o cualquier espacio de interrelación con otros niños podrían ser los espacios predilectos para este tipo de comportamiento, aunque también debemos hacer mención de niños que se muerden a ellos mismos y que son capaces de morder a adultos con los que contacte.

“Generalmente,  responde a un impulso del niño para combatir el enojo, la rabia, la frustración, aunque por otro lado hay estudios que afirman que existen conexión entre los impulsos de morder con la llegada de la dentición y justifican esto como un impulso para aliviar tensión o presión en las encías”, destacó.

Sin embargo, la especialista prefiere que como papás podamos ser audaces y diligentes para vigilar, observar e identificar este tipo de conductas en nuestros hijos y tomar algunas medidas.

 

1.- Tiene que ser observada la conducta para poder definir cuál es la causa. Observar cómo se desenvuelve cuando esta interactuando con otros niños.  Por ejemplo, si se muerde a sí mismo, si muerde objetos o muerde a otros niños.

En este punto usted será capaz de distinguir con quién ocurre, qué desencadena la conducta e identificar la recurrencia de la conducta.

2.- Si esto ha ocurrido o está ocurriendo en su caso, vigile cuáles son los factores externos que inciden en la conducta del niño y entrene a su hijo a desarrollar las emociones frente al enojo o la rabia. Cuando el niño comienza a desarrollar el lenguaje este tipo de comportamientos tienden a disiparse porque consigue en el habla una opción para expresar su descontento o necesidad.

“Si los padres son conscientes de esa conducta del niño es importante poner las normas claras de relacionamiento frente a otros niños, por ejemplo: van a compartir todos los juguetes sin pelear o si no pueden compartir y divertirse juntos mejor es que se separen”, agregó.

3.- Evite reacciones impulsivas o agresivas de su parte o de adultos significantes en la vida del niño (abuelos, tíos, docentes, vecinos) que pueden modelar la conducta del niño.

“Si los niños ven que los padres frente al día a día reaccionan con agresividad para resolver sus problemas, con actitudes irritantes  le está usted modelando esa misma conducta por lo que debe reorientar esas reacciones frente a la frustración”, recomendó.

4.- De ser necesario empleé el denominado Tiempo Fuera: esto es usado en la psicología y se refiere a un tiempo de aislamiento por un momento determinado, vigilado y controlado que permita sacar al niño del ambiente o del entorno donde ha sucedido el comportamiento. Por ejemplo: “Vas a estar 5 minutos aquí”.

5.- El niño no tiene la conciencia del daño que hace o se hacen, por eso es vital que los padres expliquen de las consecuencias negativas de tal conducta.

“Con esto se le va enseñando el manejo de las emociones frente a circunstancias de rabia y que él sea capaz de distinguir entre el dolor y la aflicción y vamos trabajándole el área emocional , enseñarle que eso duele (en caso que él mismo se muerda) y genera daños a otras personas (cuando sucede con otros niños o adultos)”, acotó.

6.- Atiendan al niño que fue víctima de la mordida, de forma que el niño que mordió no sienta que toda la atención inmediata es para él.

“Aquí restringimos el nivel de atención, por eso es importante distinguir las causas y características en las que ocurre esto para identificar si lo hace por llamar la atención, porque si centras la atención en el niño que muerde afirmas esa interpretación. De hecho si el hecho se generó por un objeto el mismo debe ser atribuido al niño mordido y con esto le das un mensaje de pérdida de privilegios a quien mordió”, resaltó.

7.- Asegure el afecto y las palabras de afirmación por ejemplo: “papá /mamá te aman y quieren saber cuando estés molesto bravo”; “papá y mamá siempre van a estar para escucharte”, genera las condiciones de seguridad para que el pueda acudir a ti cuando se sienta molesto, enojado o con la emoción que ya has identificado genera el acto de morder.

  1. En función de  la frecuencia, intensidad, lugar y espacio,quizás sea necesario el acompañamiento o la ayuda de una valoración psicológicapara detectar y anticipar la instalación de cualquier tipo de conducta que afecte su correcto desarrollo.

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